sábado, 8 de septiembre de 2012


Hammam
Baños árabes que reconfortan el cuerpo y reconcilian a las personas con la vida
Mezcla sofisticada de temperatura, luz, sonido, olores y sensaciones que trasladan a una dimensión de placer
Una herencia del islam a la cultura española, como consecuencia de casi 800 años de ocupación, fue el baño público o hammam. En el mundo árabe éste ha sido uno de los centros principales de la vida social.
Para los asiáticos esta actividad ha sido de carácter ritual, ya que la higiene del cuerpo la han considerado históricamente un acto de purificación religiosa. Sin embargo el baño, en la historia árabe, es también lugar de reunión, de descanso y de nuevas relaciones.
En las ciudades islámicas de antaño había numerosos baños públicos, usados por hombres y mujeres en turnos de gran rigor, desde las primeras horas de la madrugada hasta la tarde.
Los baños solían contar con estancias diversas, entre ellas la de vestuario, las salas de agua fría, templada y caliente, así como el del hornillo, una especie de calefactor de arcilla.
La sala principal, generalmente la más grande y donde la gente pasaba más tiempo, ocupaba el centro y en ella se encontraba el agua templada. Por su parte, en la sala central, a la que se accedía tras pasar por las salas de masaje o sudoración, se bebía o se daban los últimos retoques de peinado y maquillaje. Con frecuencia el decorado de las estancias se componía de motivos geométricos que daban una imagen sencilla y acogedora al recinto. Como parte complementaria de la ambientación, había una iluminación tenue y matizada generada por pequeñas aberturas con forma de estrella en el techo, cubiertas por vidrios de colores. El efecto creaba un ambiente de paz y tranquilidad.

 
 
Baños árabes modernos

Después de ocho siglos de tradición árabe en España, el Hammam se convirtió en una mezcla cultural extraordinaria; combinaba espiritualidad, higiene, vida social, relajamiento, placer y refinamiento nazarí.
Una vez que los españoles expulsaron a los árabes, en 1492 se hizo público el Decreto de Alhambra, con el que la práctica del Hammam fue prohibida, por sus raíces innegablemente musulmanas.
La nación española se privó así de esta práctica durante siglos. Fue hasta 1998, cuando abrió nuevamente un baño árabe: el Hammam de Granada. Con él, la península recuperaría abiertamente un símbolo histórico y cultural.
Desde hace doce años, en la península ibérica han abierto 18 instalaciones en total, todas ellas con servicios e instalaciones que buscan recuperar la tradición, pero más todavía, ofrecer a los visitantes la oportunidad de recuperar la paz en espacios de extraordinaria tranquilidad y silencio.
Los baños árabes actuales son una mezcla altamente sofisticada de temperatura, luz, sonido, olores y sensaciones que trasladan al usuario a una dimensión ajena al mundo cotidiano.
Hoy día el Hammam es una modalidad de baño de vapor que limpia y relaja el cuerpo, completado con masajes. El proceso exige primero estar en el cuarto tibio, donde inicia la relajación, aquí hay un flujo continuo de aire caliente que permite al bañista respirar libremente. Más tarde es necesario pasar al cuarto caliente, donde la sudoración es parte de la purificación, para después sumergirse en una piscina fría. Se hace un lavado completo de cuerpo y se recibe un masaje para después retirarse al cuarto de enfriamiento, donde se pasa por unos minutos de agradable relajación.
Según refiere la historia, éstos fueron una adaptación de los baños romanos, los que persistieron en la cultura oriental, especialmente con el Imperio Otomano.

Presencia en otros países

En Gran Bretaña los baños árabes tienen presencia desde el siglo XIX, introducidos por el diplomático David Urquhart, autor del libro Los Pilares de Hércules, en el que describe el sistema de calentamiento del aire de los baños en Marruecos. En 1856, un discípulo suyo, Richard Barter, abrió el primer baño árabe moderno en County Cork, Irlanda; al año siguiente en Manchester, Inglaterra, fue inaugurado el primero de ese país; la moda se extendió rápidamente y en 1860 Roger Evans abrió uno en Londres.  En Australia abrió el primero en 1859, en 1863 Estados Unidos contó con el primero, en Nueva York; en 1869 ocurrió lo mismo en Canadá y en 1874 abrió uno en Nueva Zelanda.
Hoy el Hammam prospera en diversos países occidentales, como una opción de relajamiento y culto al cuerpo, dentro de la moda de los centros de tipo spa, tan necesarios en las grandes urbes plagadas de estrés.

domingo, 6 de febrero de 2011

INFOGRAFÍA DE LA MUERTE

Los enfrentamientos entre narcotraficantes y el gobierno mexicano suman demasiados muertos, sangre, dolor y tragedias imborrables en las arterias de la patria.
Esta infografía es clara al respecto.

sábado, 6 de marzo de 2010

CERDITOS EN EL ESTADIO AZTECA

¿Cuántas veces llenarías el estadio Azteca con la existencia total de cerditos vivos que había en México en 2008, según el cálculo más reciente disponible en la SAGARPA?
Se trata de acomodarlos en las gradas y darles un lugar agradablemente instalados.

Veamos: en diciembre de ese año eran 15 millones 230 mil 631 cuinos, chanchos, puercos, cerdos, marranos o como quieras denominar a estos nobles animales, cuya carne es apreciada con especial esmero por la gente en mesas y fiestas de presupuesto mediano.

Por su parte, la capacidad del máximo santuario del balompíe mexicano fue también en ese año de 105 mil espectadores, en cantidad cerrada, según la página oficial del coloso de Santa Úrsula.

Si hacemos una operación muy sencilla, como es dividir la cantidad de población porcícola entre la asistencia máxima posible en el graderío, el resultado es: con la población de estos cuadrúpedos en 2008, habríamos llenado 145 y media veces las gradas del estadio Azteca, máximo templo futbolístico de nuestro bienamado México.

domingo, 22 de noviembre de 2009

FELIPE CALDERÓN EN CAGANER



A diferencia de quienes desean denostarlo, el que Felipe Calderón cuente con su caganer es un punto a favor, si seguimos el sentido original de su significado en la tradición catalana: un caganer es una figura de buena suerte y anuncia prosperidad.
En España una empresa artesanal realiza piezas de cerámica denominadas caganers. Éstas simbolizan personajes famosos en la postura evidente de dar salida al contenido del intestino grueso.



La página web de la empresa dice que el caganer (cagón en catalán) es una figura del siglo XIX, que se colocaba en los nacimientos de Navidad, para tener buena suerte: "El “Caganer”, figura obligada en los belenes ochocentistas, puesto que la gente decía que con su deposición abonaba la tierra y así la fertilizaba para el año siguiente. Con él había la salud y tranquilidad de cuerpo y alma que hace falta para montar el pesebre, con el gozo y alegría que comporta la Navidad en el hogar. Colocar esta figura en el Belén, traía suerte y alegría, no hacerlo comportaba desventura".



El caganer de Felipe Calderón ha sido utilizado por los críticos al Presidente, descontextualizándolo del sentido original de la figura, para sumarlo a un sistema simbólico crítico. Un buen recurso propagandístico, visto de esa manera. Pero también hay caganer de Hugo Chávez, del Presidente Obama, de la Reina Isabel de Inglaterra... en fin, hay demasiadas figuras públicas, que en sentido estricto no se elaboran para ridiculizarlas, sino al contrario: "El caganer es una figura entrañable muy respetada y querida en el típico pesebre catalán. No se trata de una burla, sino bien al contrario, es un homenaje al personaje, oficio o actividad que representa. Después de un trabajo artístico de diseño del personaje, se realizan moldes de yeso y se producen de forma artesanal de una en una, se secan y se cuecen al horno, y se pintan a mano. Desde hace unos años esta figura se ha convertido en un curioso símbolo y objeto de culto entre muchos coleccionistas. En esta nueva temporada seguiremos trabajando con el caganer representando a personajes de la vida pública (políticos, artistas, futbolistas, etc.) Así lo explica la empresa en su sitio WEB.
El caganer de Felipe Calderón, entonces, es en realidad una figura de buena suerte, que anticipa un buen año si lo colocamos en nuestro Nacimiento Navideño; está realizado a mano, mide en altura entre 11 y 12 centímetros (algunos críticos ramplones dirán que es tamaño natural) y su anchura es de 5 centímetros, cuesta 15 euros más envío. Puede ser adquirida a través de internet en la página de la empresa fabricante.

jueves, 19 de noviembre de 2009

JOVEN MEXICANO GANA DOS RECORDS GUINNESS EN UN DÍA





En la Universidad de Ciencias Aplicadas de Haaga-Helia, establecida en Helsinky, Finlandia, un joven mexicano fue protagonista en el establecimiento de dos World Guinness Records el 9 de noviembre de este año.


Se trata de Adrián Rodríguez Buenrostro, quien organizó y participó junto con otras 75 personas para implantar el récord del mayor número de naciones representadas en un baño sauna al mismo tiempo. El mismo día, este muchacho impuso también el récord, de la carretilla humana más veloz del mundo, al haber recorrido 40 metros en 17 segundos sin caerse, haciendo dupla con un enorme ucraniano.

Adrián Rodríguez Buenrostro, quien estudia Negocios Internacionales en el Instituto Tecnológico de Monterrey campus ciudad de México y Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, actualmente hace una estancia en aquella nación nórdica.

Y no es por presumir, pero se trata de mi sobrino, hijo de mi hermano Genaro y Catalina, su esposa, ambos dentistas de profesión, quienes durante años fueron también profesores en la FES Zaragoza de la UNAM.
Si bien no son récords para que digas qué bruto, qué trascendente, al menos es para sentirse contentos de que en algo ha sobresalido un integrante de la familia, ¿o no?
¡¡¡Felicidades!!!!

jueves, 1 de octubre de 2009

UN CUENTO DE EMILIANO, MI HIJO MENOR

Ya que Emilianito, de 8 años de edad, no puede quedarse quieto ni un ratito, hizo un cuento, dibujó la historia y pasó a video. Me ha pedido que lo suba a este patético blog. Aquí se los dejo...
video

martes, 1 de septiembre de 2009

"EL ESTUDIANTE", PELÍCULA QUE TODOS DEBEMOS VER

Cuando pienso en el cine mexicano que actualmente se produce, normalmente vienen a mi cabeza cintas oscuras, sin grandes aportaciones, guiones débiles, groserías y estrellas que en la época de oro no habrían tenido el menor lustre. Hay personas a quienes les encanta el cine mexicano actual, las he visto reverenciar cintas como A tu mamá también y consideran a los desaliñados Diego Luna y su comparsa, Gael García, como las figuras máximas de la actuación regularmente joven en el celuloide azteca. Cada quien sus gustos. La verdad no me convencen mucho que digamos.
De vez en cuando he visto algunos filmes de Fernando Sariñana, con sus comedias críticas hacia la corrupción, pero no pasan de ser un buen entretenimiento que satisface la visión de la clase media arribista. En fin, no voy a presentar aquí ni una revisión ni una reseña de la producción cinematográfica nacional. Simplemente quiero comentar que hay una película reciente, de manufactura nacional, que sí me gusta y que recomiendo a las multitudes que leen este pinchurriento blog.
Se trata de El Estudiante, ópera prima de Roberto Girault producida en 2008. La protagoniza el veterano actor Jorge Lavat en el papel de Nacho, un adulto mayor que decide estudiar en la Universidad. Por cierto, el día de la premiere, allá en Paseo de la Reforma, llegó de mal humor y con actitud poco amable hacia los reporteros; pero eso es otro tema y no voy a acalambrar aquí a don Jorge. Mencionaba yo al talento de la cinta: Norma Lazareno, Cristina Obregón, Pablo Cruz Guerrero, Siouzana Melikian, Jorge Luis Moreno, Cuauhtémoc Duque, Daniel Martínez, Jeannine Derbez, Silvia Santoyo, Raúl Adalid, Sofía Toache, Fernando Estrada y José Carlos Ruiz.

Quién mejor para hablar de lo que representa esta cinta que su propio creador. La entrevista la tomo de Milenio:

“Traté de hacer un poema”
Girault se inicia en el cine con El estudiante, historia de un Quijote moderno que marca el regreso al cine de Jorge Lavat.

Un hombre de 70 años decide entrar a la universidad para estudiar literatura. Así podemos resumir la anécdota de El estudiante, ópera prima de Roberto Girault. El director mexicano no duda en asumir que es una película inspiracional, no obstante a su favor argumenta que para evitar clichés estudió a conciencia el cine europeo, y en concreto a directores como Christophe Barratier o Giuseppe Tornatore.

Escribe, dirige, distribuye, hace todo. ¿Eso es bueno para la película?

Es complicado, pero a la vez es la única manera. Una película mexicana independiente pero que requiere respuesta a inversionistas te obliga a meterte en todo.

A la película la apoyaron varias empresas privadas, ¿eso condiciona la historia?


En la mayoría de los casos no condiciona porque casi todos entraron por el estímulo fiscal 226. Lo que buscan es que no les cueste, y por otro lado lo único que piden es que la película no sea agresiva con la marca, cuidan esa parte, sobre todo en el caso de marcas familiares o que buscan promover las buenas costumbres.

¿Cómo nació El estudiante?

Cuando constituimos Halo Estudio, uno de mis socios, Gastón Pavlovich, tuvo la idea de hacer un proyecto que sirviera para representar a un Quijote moderno, un personaje que recuperara sus ideales y sueños. Se inspiró en su abuelo, un hombre mayor que se metió a estudiar. La idea consiste es mostrar a un personaje con sueños y locuras, que tenga la iniciativa y las ganas de cumplir sus objetivos pese a las adversidades. Queríamos hacer algo muy inspiracional.

José Carlos Ruiz, Norma Lazareno y Jorge Lavat son parte de un reparto muy experimentado, ¿en una ópera prima es fácil dirigirlos?

Fue muy fácil porque hicimos muy buena relación humana. Platiqué mucho con ellos, iba a su casa. Lo primero fue romper la barrera director-actor. Conforme fuimos trabajando y se dieron los ensayos empezaron a creer más en mí y en el proyecto. Por ejemplo, Jorge Lavat llevaba más de 30 años sin hacer cine y tomó la película como su gran momento para regresar, estuvo muy agradecido y así se comportó, creyó en mí todo el tiempo, igual José Carlos Ruiz. Son gente muy profesional, y qué decir de Norma Lazareno. No fueron divas.

¿Qué aprendió en este sentido?

Primero, que el director se tiene que ganar la confianza de los actores, si te los ganas como persona lo segundo es más fácil. Cuando se abren para una confidencia es cuando puedes empezar a conocerlos más como persona y empezar a pedir cosas haciendo uso de su experiencia de vida. Segundo, aprendí que el ensayo es básico. Yo fui actor de teatro, entonces soy hombre de ensayos. Al ser una película en la que los personajes pesan había que encontrar su naturalidad. Al momento de llegar a filmar ya sabían para dónde iban y eso facilitó las cosas.

¿Cómo trabajó los ensayos con los actores, les dio el guión o sólo preparó escenas?

A todos les di el guión, sobre todo a los jóvenes. Después fueron tres meses de intensas pláticas en torno al personaje. Fue un trabajo muy creativo entre ambas partes y después el ensayo. Sin embargo, hubo escenas que en los ensayos se cambiaron totalmente a como estaban en guión y fue mucho mejor. Dentro del set manejaba algo que llamo “el secreto”, que puede ser algo que le contaba a un actor pero a otro no para propiciar una reacción sorpresiva. Jorge Lavat, por su parte, se hizo dueño del personaje desde el principio, ahí fue una dirección más técnica. A José Carlos Ruiz le encantó la ironía de su personaje y lo armó de volada.

¿Cambió mucho la historia entre como la imaginó en papel y como quedó en imagen?

Llegué al set lo más preparado posible. Hice storyboard de casi todas las escenas, ensayamos casi toda la película, incluso con el camarógrafo, aun así sucedieron cosas muy interesantes porque conocía tan bien las escenas que las empecé a armar en una sola secuencia o en un solo tiro, buscando solamente lo importante de cada una. Al saber si íbamos a hacer una escena triste o alegre, ya sabíamos qué tipo de movimiento de cámara haríamos. Aproveché todo eso, y si bien no salían las cosas como estaban en el storyboard, salían y muchas veces incluso mejor. En la edición me di cuenta de que filmamos lo suficiente. Nunca te queda igual cuando pasas del papel a la imagen, pero la esencia la puedes respetar siempre y cuando lo prepares todo muy bien.

Es una película con mensaje, esto implicaba el riesgo de que le quedara muy cursi o inocente…

Ése siempre fue mi miedo. Lo que yo traté de hacer con esta película fue un poema, sabía que tenía que llegar a las fibras de la gente pero sin pasarme. Usé muchas películas de ejemplo, como Los coristas o Cinema Paradiso, que son cintas que tienen un mensaje muy fuerte y no quedan cursis. Me fijé mucho en ellas y las estudié. Desde el principio tuvimos claro que queríamos hacer algo muy clásico. La música también es muy importante. Con todo ello quise entrar en los poros sensibles del espectador. Soy de las personas que creen que el cine es como una licuadora donde metes todas las artes.

Una cinta que debemos ver, sin duda.

miércoles, 5 de agosto de 2009

EL CINCUENTÓN AMIGO CONDORITO

De niño, mi papá me llevaba a la peluquería a unas calles de la casa para eliminar sin misericordia el cabello que animosamente yo había dejado crecer durante dos meses de veraniego solaz interescolar. Su gusto era dejarme como soldado raso, de puritito casquete corto. Chale. Afuera del changarro lucía el típico cilindro azul, blanco y rojo giratorio que parecía un caramelo gigantesco. Mientras esperaba mi turno, mi betabel padre compartía los chismes más calientitos del barrio con el discípulo de Regino Burrón, mientras yo me entretenía viendo las imágenes de Valle de Lágrimas, fotonovela subida de tono muy popular en aquellos días debido a que las actrices del drama fotográfico de ley mostraban calzones y piernas, causándome gozosas cosquillitas en mis infaniles gónadas. Una ocasión, en el montón de revistas y periódicos del peluquero, hice uno de los máximos descubrimientos de mi niñez: asomaba por allí la nariz de un pajarraco antropomorfizado en sandalias y pantalón negro desgastado, en la portada de una publicación nueva para mí, llamada Condorito; dejé el ejemplar de chicas enseña-calzones y cogí la revista de historietas. Iba a leerla cuando el maistro de la tijera me dijo ¡pásale chamaco...! mientras con una sonrisa sádica sacaba filo a la navaja frotándola de arriba-abajo en una tira de cuero pendiente del sillón, como si fuera a degollarme. -Uta, ya valió; temblé y me imaginaba frente a los cuates burlones: pelón pelonete cabeza de cuete, te rasco la frente y me das buena suerte. La puse en el montón, pero me dio chance de subirla conmigo a la silla del desgreñadero. Mientras la maquinita de rapar zumbaba en mi cabeza y mis greñas morían en mis hombros, le di una ojeada y comencé a reírme con algunos fragmentos, olvidando mi desgracia. Debo reconocer que algunos chistes no los entendía, gracias a mi muy ética y moral educación, cortesía de mi hermana la monja, libre del diabólico doble sentido y del albur, que no pocas ocasiones estaban presentes en las tiras. "No te muevas o te mocho una oreja, me decía el Barbero de la Ramos Millán, pero la verdad, ignorélo y solté carcajadas que no dejaban de arrancar una sonrisa al tirapelos, quien atinó a preguntarme: ¿A poco ya habías leído el Condorito? -No pues no, apenas 'orita. -Si te dejas peluquiar sin moverte te la regalo... -Ya va maistro, ¿me la agarra 'apá, la revista?, ya me la dio el señor. -Órale, yo te la guardo, ¿cómo se dice? -Gracias maistro. -Ya vas, pero ya no te muevas... Mi viejo hizo taquito el ejemplar y la metió en el bolsillo trasero de su pantalón de gabardina color caqui, de los que usaba en su trabajo de caballerango en el Instituto de Higiene de la Secretaría de Salud, en la calle de Mariano Escobedo, en los antiguos años 70 del siglo XX.
Cuando llegué a casa, en lo que calentaba el bóiler de leña el agua para quitarme los pelos que picaban feo como aguates, le di una ojeada y poco a poco comencé a divertirme con las breves historietas que allí, en dos tintas, vivían personajes como Huevo, el Cumpa, Coné, Yayita y los suegros de Condorito, el Loro Matías, Ché Copete, y el perro Washington.






Recuerdo una de las tiras: Condorito, al borde de una ventana en condominio de cinco pisos, gritaba: "¡Me voy a tiraaaaar!, ¡me voy a tiraaaar!", mientras la gente, angustiada y morbosa, lo veía desde la calle, esperando que se lanzara y cayera al piso, en un sangriento y reventado suicidio anunciado; continuaba Condorito con la misma frase: bomberos, reporteros y policía ya habían llegado, hasta que el cóndor gritó: "¡Me voy a tiraaaaaar.... para adentrooooo!" y brincó, pero hacia el interior del edificio. El clásico ¡plop! hizo presencia entre mirones, periodistas y guardianes del orden.
El pajarraco ojón, narizón, flacucho, con patotas calzadas con sandalias, más bien vago, y de una picardía extraordinaria, hacía referencia al ave más representativa de los andes sudamericanos. Y es que el personaje tiene su origen en Chile; claro, mis críticos dirían que la mitad de todos nosotros proviene del chile, pero yo escribí en Chile, no piensen otra cosa.













Según los biógrafos del avechucho en marras, fue en 1942 cuando Walt Disney se dio un volteón por el Cono Sur para hacer un documental con caricaturas: Saludos amigos. Como resultado, representó a México con un mariachi, a Argentina con un gaucho, a Perú con un inca y a Chile con un avión débil (Pedrito), sin fuerza para atravesar la cordillera andina. "Mi Chile no es así, mi Chile es fuerte", reaccionó indignado el caricaturista René Ríos Boetigger, mejor conocido como "Pepo" en el mundo editorial. Para él, quien mejor daba forma de manera gráfica a su país era el poderoso Cóndor, ave imponente propia de aquella tierra, por lo que se propuso hacer una propuesta más apegada a su visión.
Era 1942. Comenzó a dibujar un Condorito de pequeño tamaño, cuello corto, emplumado y fumador, estilo campesino, flojo, alegre, chistoso y buen tipo. Poco después el autor inventó a Yayita, su novia: linda, de trenzas largas y negras, vestida a la usanza campirana. Y a un buen sujeto le deben acompañar amigos, así que Pepo creó a Chuma, el buen Cumpa de Condorito, Ungenio, lento de pensamiento y baboso al hablar; Garganta de lata, un ebrio consuetudinario, Comegato, Huevoduro, Fonola y algunos más. Pepo también creó un rival para el pájaro protagónico: el pesado de Pepe Cortizona, eterno pedaleador de bicicletas que busca bajarle a Yayita, hija de doña Tremebunda Vinagre, la típica suegra que considera al pretendiente de su virginal tesoro como un inútil sin oficio ni beneficio, y don Cuasimodo, tipo mandilón y más condescendiente con el pájaro. Como complemento de la familia apareció Yuyito, sobrina de Yayita. Todos estos personajes serían la población viva de Pelotillehue, pueblito vecino de Buenas Peras y Cumpeo. Por cierto, este último sí es una localidad de Chile.
El pajarraco vivía tranquilo en Pelotillehue, hasta que un día le llegó una misiva de familiares pobres que, palabras más palabras menos, le endilgaron a Condorito su clon infantil: Coné, a quien fue a recoger en la estación del tren con el Cumpa. Alguno de mis cuates, no tan asiduo lector del Condorito, llegó un día a preguntarme: "¿Oye güey, qué el Coné no es hijo de Condorito? -No güey, la historia es ésta: El Cumpa y Condorito llevaron al niño a la iglesia a bautizarlo. Los atendió el Padre Venancio, párroco de Pelotillehue. Querían ponerle Eugenio, pero Condorito le dijo erróneamente al ministro "Que se llame Ugenio", el Padre lo corrigió y le dijo: "Con E m'ijo, con E"; entonces el niño quedó bautizado como Coné. Al amigo de quien hablo, cuando estudiamos en la UNAM la Licenciatura en Periodismo, curiosamente, apodé Condorito, por su nariz y ojos de notorio tamaño que daban similitud con el personaje de Pepo. Cosas de la vida.
El personaje y su banda quedaron listos para publicarse desde 1948. Pero fue el sábado 6 de agosto de 1949 cuando las imprentas lo llevaron a la luz pública el número uno de la revista Okey. Así salió semanalmente, hasta 1965, con casi 850 tiras publicadas. Diez años antes, en 1955, Pepo publicó un libro con una recopilación de sus dibujos; así lo hizo hasta cumplir seis números, uno cada año; del 7 al 82 les llamó Condoritos numerados, porque tenían en portada un número de referencia de manera destacada.






Pepo era humorista político, que publicaba sus personajes de sátira en un medio llamado Topaze, pero renunció para dedicarse de tiempo completo a su narigón de sandalias.
En 1985, fatídico año para los chilangos, Condorito era edición mensual y en 1990 ya circulaba en varios países de Latinoamérica, con un mensaje menos localista y más cosmopolita.
El pajarraco en sus historietas puede representar a cualquier sujeto, desde cavernícola hasta refinado profesor y de mendigo a millonario; uno de sus grandes méritos es que carece, por decirlo así, de nacionalidad. Cuando yo era chavito creí que el dibujo era mexicano, por la forma de decir las cosas. Y de alguna manera lo es. Mientras que los nacidos en tierras aztecas leamos a este sujeto, lo estaremos sintiendo nuestro; Televisa tiene los derechos para la publicación y distribución de este genial cómic, en México, desconozco si es igual en toda América Latina.
Mis amigos intelectuales dicen que cuando eran mamones de brazos ya habían leído a José Luis Borgues (como habría dicho mi expresidente Fox); hoy que son mamones de librería quizá podrán recordar, aunque sea en lo oscurito y en voz baja, la suerte de tener un jefe que los llevó de chavitos a las peluquerías de barrio, donde los Condoritos disiparon el pavor del casquete corto, infame peluqueada que ponía punto final a las maravillosas vacaciones de verano y nos alistaba para presentarnos a un terrible año escolar más, con una maestra similar a doña Tremebunda Vinagre; aunque teníamos la esperanza de que en la banca de al lado llegara, por fin, nuestra propia Yayita. Esa fantasía era, en realidad, imposible: en la mayoría de casos la niña de al lado nos causó el primer día de clases un indeseable ¡plop!

sábado, 1 de agosto de 2009

EL ZOOLÓGICO ALFONSO LUIS HERRERA










De vez en cuando me gusta andar las calles de Chilangolandia libre del estrés de todos los días. En esta urbe crecí y caminé mis primeros pasos de la mano de mis progenitores; algunos paseos dominicales eran a Chapultepec, especialmente el zoológico. Cómo no, para papás como los míos era una forma bastante barata y entretenida de sacar a orear a los chilpayates durante las largas vacaciones de verano.

Esta semana reproduje la fórmula, ahora con mis dos mocasines que ya no se hallan encerrados en la casa; enchufarlos al internet, al Xbox o pedirles que aseen el cuarto ya no es garantía de paz; los cursos de verano se acaban pero la energía de estos pigmeos parece crecer día tras día; así que me armé de valor y salimos el miércoles con rumbo al Zoológico de Chapultepec.; no encontramos lugar para estacionar el poderosísimo Atos de 65 cabalos de fuerza, así que truvimos que subir a la segunda sección del bosque y desde allí caminar pasando por Los Pinos, el Auditorio Nacional y el Campo Marte. ya medio sudorosos por los 23 grados celsius y un brillante astro rey sobre nuestras cabezas arribamos al santuario animal. Bonito lugar sin duda. Hace 15 años fue remodelado y las jaulas ahora son mucho más agradables que aquellas que había en mi infancia, donde los especímenes descansaban en frías planchas de cemento y rejas; un atractivo era el chimpacé, que aburrido de su encierro, al ver acumulada a cierta cantidad de mirones salpicaba de agua protegido por la inmunidad de las mallas de alambre; hoy se ha hecho un esfuerzo para que los inquilinos tengan espacios más cercanos a su hábitat.

¿Desde cuándo hay zoológicos en México?

La respuesta, para muchos que me conocen, sería que desde que existe mi familia. En realidad el primer zoológico en México es prehispánico. El emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin tenía una colección de animales que sorprendió a los españoles cuando arribaron a Tenochtitlan. Hernán Cortés, en una carta enviada al rey Carlos I de España, describe aviarios bien cuidados, donde corren aguas cristalinas y a cada especie se le alimentaba con una dieta específica. La colección también incluía jaulas de madera que alojaban especies carnívoras.

Bernal Díaz del Castillo, el soldado que escribió una crónica importante de la conquista de México, también hace referencia al Zoológico de Moctezuma, con una descripción completa del albergue en donde se alojaban y reproducían distintas especies, incluyendo reptiles. Curiosamente, otro soldado español, Andrés de Tapia, narra que el zoológico incluía una colección de seres humanos extraños, como enanos y discapacitados; contar con estos "ejemplares" era símbolo de riqueza y poder. Para no variar, siguiendo su práctica destructiva, Cortés mandó quemar el zoológico y su colección, achicharrando sin más a los especímenes que diligentemente eran cuidados por los atareados mexicas.

Pasaron 400 años para que la ciudad de México tuviera un nuevo lugar en el cual exhibir ejemplares de fauna en cautiverio. El 6 de julio de 1923, todavía con el país convulsionado por los movimientos revolucionarios, inició la construcción del Zoológico de Chapultepec. Esto representó una nueva oportunidad de contar con una bonita colección animal.

¿Alguien sabe el nombre del responsable del zoológico en aquellos tiempos?

Un biólogo fue el fundador del zoológico: Alfonso Luis Herrera, bajo la idea de recrear el concepto de Moctezuma, nada más quitando la sección de especímenes humanos. La idea era básicamente mostrar la fauna mexicana, aderezada con algunos miembros de otros continentes y países, incluyendo mamíferos, aves, reptiles y un acuario. También consideraba la parte botánica, con exhibición de árboles, cactáceas y algunas orquídeas. El proyecto se basó en lo que en ese tiempo era una novedad, el Giardino Zoológico e Museo de Zoología del Comune di Roma.

La población inicial fue hecha con tres cachorros de león y dos bisontes traídos de Estados Unidos. Los animales mexicanos llegaron de Sonora, Veracruz y Campeche; los extranjeros llegaron desde India, Francia, Perú y Brasil. Esta primera colección constaba de 243 animales que comenzaron a exhibirse en 1924. Dado que en aquellos años la cuestión política seguía siendo crítica, pues los balazos e insurrecciones no acababan, los billetes no se dedicaban con prontitud a la compra de alimento para leones y coyotes, así que Herrera pagaba de su bolsillo la comida para los animales.

Pasaron algunas primaveras para que el gobierno incluyera en su presupuesto el mantenimiento del zoológico: 1929 fue el primer año en que hubo recursos gubernamentales para carnes y pastos destinados al estómago animal. Como un homenaje al esfuerzo, en 1945 el zoológico tiene como nombre el de su fundador: Alfonso L. Herrera.

Los años pasaron, en los años 50, Ernesto P. Uruchurtu le dio cierto impulso al zoológico, adquiriendo nuevos ejemplares. Pero el lugar pasó sin chiste durante varios años más.

Los pandas y la nueva vida del zoológico

El lugar dejó el letargo cuando arribaron Pepe y Yin-yin en septiembre de 1975, pareja de pandas chinos donados por el gobierno de ese gigantesco país oriental. El punto más alto de visitantes se logró a partir de que hubo descendencia de esos simpáticos comedores de bambú. A principios de los años ochenta, se logró la primera cría, llamada Tohui, ejemplar al que incluso se le dedicaron canciones, una película y fue sujeto de toda una cultura de consumo. Ocho pandas gigantes nacieron en Chapultepec, primer lugar fuera de China en que la especie logró reproducirse en cautiverio.

Renovarse o morir

En agosto de 1994 concluyó una remodelación emprendida dos años antes, con la participación de diseñadores, ingenieros, biólogos y veterinarios. Así se logró una imagen muy atractiva del lugar y se reforzó la oportunidad de cumplir con los objetivos de un zoológico: recreación, educación, investigación y conservación de especies silvestres.

La exhibición tiene lógica

Para el visitante común, caminar en el zoológico es ver animales, comprar un helado, ir al baño, tomarse la foto (fuera del baño y con un animal de fondo, preferentemente) y ya. Pero la exhibición tiene cierta lógica que debemos entender, hay cuatro climas: frió y húmedo (bosque templado y litoral), frío y seco (pradera), cálido y húmedo (selva húmeda tropical) cálido y seco (zonas áridas y sabana). México cuenta con todas estas regiones, y al inicio de cada zona se exhiben especies nativas del país. Esta disposición tiene un inmenso valor educativo, los visitantes aprenden de las diferentes zonas bioclimáticas y se dan cuenta de que existen animales mexicanos en peligro de extinción, disfrutando a la vez de elefantes, tigres, pandas gigantes, gorilas y rinocerontes.

Los exhibidores se construyeron intentando recrear en forma natural el hábitat de cada especie, lo que da al visitante una mejor comprensión de la naturaleza y brinda al ejemplar enriquecimiento ambiental. El diseño naturalista incorpora los caminos para el visitante, poniendo de manifiesto que el ser humano también forma parte del ecosistema.

Especies de gran importancia

México tiene diversidad de fauna en peligro de extinción, por eso es trascendental que en el zoológico haya conejo de los volcanes, zacatuche o teporingo (se cuenta con la única colonia reproductiva en el mundo, misma que se estableció en 1984); lobo mexicano, mono aullador, ocelote, jaguar, nutria de río, cotorra serrana, pavo ocelado, ajolote de Xochimilco y tarántula de rodillas rojas.

De otras tierras también hay ejemplares de gran valía: panda gigante, panda rojo, gorila de tierras bajas, elefante asiático, cebra de Grevy, oso de antifaz, pingüino de Humboldt, copete de piedra, cóndor andino y faisán argos de Borneo.

Algunos no llaman la atención del visitante, ya que podrían no ser muy espectaculares que digamos, pero su valor es inconmensurable.

El zoológico tiene programas importantes de conservación de especies, como el conejo de los volcanes, lobo mexicano, ocelote, panda gigante, oso de antifaz, borrego cimarrón y ajolote de Xochimilco, a través de métodos naturales y artificiales que involucran incluso a instituciones internacionales.

A diferencia de mis tiempos de niño, en que había trenecito, hoy el Zoológico de Chapultepec tiene un nuevo hospital y laboratorios, un centro de atención para visitantes y área educativa, un herpetario y un mariposario (los que sí cobran entrada pero vale la pena el desembolso). Con cinco y medio millones de visitantes al año, es una de las instituciones recreativas más populares de la Ciudad de México; es un centro de integración social, familiar e intergeneracional que forma parte de nuestra historia. A decir verdad, es un lugar entrañable para quienes hemos nacido y crecido en el Distrito Federal; de alguna manera, es uno de los nutrientes de nuestra sangre chilanga.