martes 2 de febrero de 2010

EN EL SIAP

Los primeros minutos de hoy comenzó a correr la deuda que el Instituto Interamericano de Cooperación en Agricultura se echó conmigo. Es un organismo de la Organización de los Estados Americanos que presta servicios al gobierno federal. A partir de hoy, corre mi contrato con esa institución para dar servicios de consultoría a un organismo desconcentrado de la Secretaría de Ágricultura, Ganadería, Recursos Pesqueros y Alimentación (SAGARPA).
El enorme changarro-cliente es conocido como SIAP, es decir, Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. En palabras sencillas, SIAP es la oficina gubernamental encargada de contar científicamente vacas, puercos, guajolotes, frijoles, melones y cebollas, además de calamares y sardinas, que nuestra generosa y bicentenaria patria genera cada año, entre muchos productos más.
Curiosamente, son datos el secretario del ramo solicita a sus subordinados para distintos actos. Pero no le llegan, o le llegan mal. A algunos guanajuatenses que calientan sillas en el gobierno y cobran como si fueran inteligentes no les sube agua suficiente al tinaco, por lo que les florecen poco las ideas. En no pocas ocasiones la información dada a conocer por el secretario ha debido ser desmentida.
La tarea sustantiva de ese centro de acopio numérico que es el SIAP es materia para economistas, agrónomos, actuarios, sociólogos y carreras anexas. Así que yo pedí que en eso no me metan, pus qué: yo estudié Comunicación para no tener que ver matemáticas.
Pero sácate las babuchas. Ahora sí debo llevar ábaco a la oficina, aunque mi rol es más bien modesto. Me dedico simplemente a encontrar fórmulas que auxilien la tarea de dar a conocer los números entre campesinos, académicos, empresarios y políticos de cualquier nivel (los datos deben ir masticados, si se puede hasta digeridos para que los entiendan).
Mi labor tiene un poco de apostolado y obra de caridad, ya que los discursos y otras piezas de comunicación generados por mis 88 teclas deberán ser sencillos, claros y entendibles, hasta rudimentarios: el objetivo máximo es que puedan ser comprendidos hasta por un diputado del PRD, por ejemplo el del Distrito XIII federal del DF. Claro, si es que alguien como él puede entender algo que vaya un centímetro más allá de la consigna vomitada durante un plantón.
Acá estoy, pues, de traductor. Entre otras encomiendas hay que apoyar el discurso para la política pública del sector, desarrollar materiales de difusión, apoyar en la organización exitosa de actividades de "alto nivel" y el típico etcétera para quienes ya tienen experiencia en el oficio de la Comunicación.
Este entretenimiento lo estaré campechaneando con clases de Propaganda que imparto en la UNAM como pobresor definitivo, escritura de artículos periodísticos que dos-tres revistas me solicitan "porái", conferencillas aquí y allá, resolver asuntos menores en un Partido Político en debacle electoral y cuidarme de la influenza, los zetas y los JJ que rondan las calles.
Una gran ventaja de este trabajo es que ahora podré saber si hay más guajolotes en las granjas que en las tres decenas y pilón de cámaras de diputados en el país, o si los borregos cuentan más que quienes van a un mitin del peje. Quizá también podré descubrir si los huevos que le pintaron a Juanito provenían de Tabasco o fueron pasados de contrabando desde Nicaragua.
Ya estaremos viendo. Por lo pronto, yo como Manolito, el amigo de Mafalda: estaré usando sandalias para contar hasta con los dedos de los pies.

viernes 29 de enero de 2010

OBDULIO ÁVILA


Durante su presencia en el CDD de Iztacalco. Ricardo Rodríguez Inda (de pie), Guillermo Torres, consejero regional; Luis H. Reséndiz, Presidente del CDD y Consejero; Obdulio Ávila y Rafael Medina, Diputado local.




Iliana Cordero Witz, Secretaria de Promoción Política de la Mujer del CDD Iztacalco, Obdulio Ávila, candidato al CDR y Rafael Medina, Diputado Local.

El sábado 31 de enero habrá nuevo Presidente del Comité Directivo Regional del PAN en el Distrito Federal. Se trata de Obdulio Ávila Mayo, candidato único. Abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, ex candidato a la Jefatura Delegacional en Coyoacán, ex Diputado Federal, ex Diputado Local y ex Presidente del Comité Directivo Delegacional en Coyoacán; ha tenido otros cargos que le dan ascendencia sobre un grupo importante de Consejeros Regionales. A favor de su nombramiento, según se espera, serán aproximadamente 50 votos, con seguridad más. Del grupo opositor su candidato declinó y ni siquiera llegó a registrarse como postulante. Como máximo, Obdulio obtendrá 30 votos en contra o abstenciones.
Mañana es también el último discurso que Mariana Gómez del Campo Gurza ofrecerá a los consejeros como Presidente del CDR. Su gestión mostró altibajos, quizá no brilló como al principio esperaba la miltancia. Tuvo enfrentamientos internos debido a su estilo de hacer política entre compañeros. Logró que algunos candidatos llegaran a cargos de elección popular en el DF, por mayoría relativa.

Para su mala suerte, en los últimos días ha sido señalada como alguien que abusa de su influencia para favorecer gente cercana. La Jornada, el lunes pasado, acusó a Mariana de abusar de su poder para conseguir trabajo y privilegios a sus allegados, especialmente a través del Instituto Mexicano de la Juventud; dice el medio que ella es la directora de facto y su amiga Isabel Priscila Vera Hernández es la marioneta con cuyo poder de firma se entregan recursos económicos a quien ordena Mariana.
Priscila Vera, egresada del ITAM y becaria del PAN para estudiar una Maestría en Derecho en Estados Unidos, fue suplente de Obdulio Ávila cuando éste ocupaba un asiento en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Las especulaciones corren entre algunos analistas, quienes afirman que de seguir Priscila como responsable de la inexistente política de juventud del gobierno federal actual, hará mancuerna con Obdulio para continuar en el camino de los favores y el IMJUVE seguirá siendo coto de los líderes del blanquiazul local.
Eso estaría por verse. Por lo menos en la forma de administrar el PAN se espera una nueva etapa. Lo real es que febrero iniciará con nuevo dirigente en el PAN capitalino y desde el principio habrá cambios, por lo menos de 10 personas en posiciones estratégicas.

Obdulio dice no pretender cargo alguno para 2012, por lo que tendría una gestión tendiente a fortalecer al Partido, estrechar sus vínculos con la sociedad, proponer a su bancada temas para leyes en favor del bien común y al gobierno local mejorar ciertas políticas públicas, defender los principios albiazules y cimentar candidaturas con perfiles atractivos para el electorado, que en 2012 saldrá a las urnas no necesariamente con las boletas teñidas de azul. El trabajo se presenta arduo.

miércoles 20 de enero de 2010

HAITÍ DESDE LA ÓPTICA DE UN NO-PERIODISTA

Este relato, original y sin edición, lo escribió un Hermano Lasallista de origen mexicano, el 15 de enero de 2010, quien estuvo presente en Puerto Príncipe después del terremoto:

Recibido por correo electrónico desde Haití, hoy, viernes 15 de enero de 2010.

Queridos amigos:


Vengo de dar una vuelta por el centro de Puerto Príncipe. Lo que se puede ver es inimaginable: multitudes, miles de personas vagan por las calles yendo no se sabe a dónde, con un bolsito. Hay cadáveres descomponiéndose un poco por todas partes, solos o amontonados. Ahora los están recubriendo pero hay todavía muchos entre los escombros o al costado de la ruta. A mediodía vi algo insoportable: un contenedor para basura repleto de cadáveres en descomposición. Sí: un contenedor para basura. ¡Insostenible! Reina, en muchos barrios, un olor a descomposición muy fuerte. Las epidemias llegarán pronto. La gente ha transformado toda plaza pública en terreno para campamento, algunos tienen una tela con que protegerse, otros no tienen nada.

El Estado ha desaparecido totalmente, sea en lo que se refiere a la recolección de cadáveres o para alimentar a esta gente que ha perdido todo. La ONU ya no está presente. Da la impresión de que hubiera puesto todas sus fuerzas en encontrar a los sobrevivientes en su cuartel general que se derrumbó.. Pero no se los ve fuera. Hombres con picos y palas tratan de abrir pasajes bajo los escombros, mucha ayuda común, mucha calma, pero la gente está sola, librada a sí misma. Todos los que pueden se vuelven a su pueblo de origen en el interior. Los autobuses, habitualmente sobrecargados son tomados por asalto. Si hay 70 personas dentro, hay otras tantas fuera. Todos los mercados están cerrados, tememos la penuria para poco tiempo. Se habla de ayuda que viene del extranjero, las esperamos, pero todavía no llegan y ya hacen dos días de la catástrofe. ¡Es apocalíptico!

Todos los símbolos del Estado y de la Iglesia están por el suelo. El Palacio Nacional se ha hundido, la DGI, que juega aquí un papel protagónico no es más que un amasijo de barro. El Palacio de Justicia, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Educación Nacional, el de Asuntos Extranjeros, el de la Condición Femenina, el de Ambiente, la Intendencia de Puerto Príncipe, el Palacio Legislativo. Sólo ha resistido la residencia del Primer Ministro. Su patio se ha transformado en campo de refugiados y heridos.

A la Iglesia no le ha ido mejor. Su Arzobispo murió al derrumbarse el obispado, no queda prácticamente nada de la Catedral. La Villa Manresa, tan conocida para todos los visitantes de Haití, inutilizable. Cuatro personas murieron allí, entre las cuales, Mme. Cécile, una francesa que trabajaba en la educación católica. El Colegio Canadiense-Haitiano, el San Juan Evangelista, el San Luis Gonzaga (de los HH. Corazonistas), en el centro, en ruinas (con un centenar de niños enterrados). La Catedral de los Episcopales quedó como la católica. El Centro Mariani (de las Hijas de la Sabiduría) en ruinas, con seis Hermanas muertas. El Seminario y el CIFOR en ruinas. Esta tarde transporté las cosas de las Hermanas de Saint Paul de Chartres que estaban en Delmas (un barrio de Puerto Príncipe, cerca del centro): su colegio se derrumbó, su casa provincial está inutilizable. Temen los saqueos que han comenzado ya. Cuando se ve todo esto, duele pensar todos los esfuerzos que hicieron falta para construir todos esos edificios.

Más cerca de nuestra casa, en Pétion-Ville, están los Hermanos de la Instrucción Cristiana, que han sufrido más : su casa provincial se derrumbó sobre tres Hermanos que estaban allí : uno no ha sido encontrado aún, otro pudo ser retirado de debajo de los escombros después de una noche de sufrimientos y murió más tarde (H. Joseph), el tercero está gravemente herido, pero no hay ningún hospital que funcione. Si no se hace nada con su pie aplastado, le será muy difícil sobrevivir. Sus vecinas, las Hermanas de la Caridad de Santa Jacinta, han sido totalmente devastadas. Albergamos a nueve de ellas en nuestra casa ahora.

Los que conocen Puerto Príncipe se reencontrarán, para los otros, esto da un panorama de los daños. La gente parece azorada, perdida. Incluso parece pasiva. Mañana, cuando se encienda la cólera, no será fácil de gobernar. Pero para mí todo esto que les he contado es literalmente insostenible. Estamos desarmados. Pronto nos faltará todo. Como todos los negocios y bancos están cerrados, llegará un día en que no habrá nada más. Por ahora, tratamos de compartir lo que tenemos. Pero, ¿cuando no tengamos nada para compartir, cuando no tengamos más combustible para nuestro grupo electrógeno, qué haremos? Y la tierra sigue temblando.

Algunos me han preguntado cómo hacer para ayudar. Lo mejor es (aquí el Hermano da una dirección de Francia, en América Latina la ayuda está coordinada desde México). Veremos con ellos el envío de dinero a Haití, pero a partir de lo que sé, ya hay donativos y les pediré que me avisen de modo que pueda ser desbloqueado el dinero y usarlo con la gente que ha invadido los terrenos de las casas religiosas.

Nosotros, los Hermanos, en todo esto, aparecemos como privilegiados. Daños mínimos. Pero no podremos vivir como antes. El noviciado está como de vacaciones. Hemos vuelto tan dolidos, incapaces de pensar en otra cosa que en este cataclismo.

¡No se olviden de Haití!

Bernard Collignon

PERIODISMO Y VIOLENCIA DEL NARCOTRÁFICO

Tomado del Consultorio Ético de Javier Darío Restrepo:


Desde el punto de vista ético, ¿cómo se deben manejar las imágenes de decapitados, de militares torturados, o la publicación de ejecutómetros? ¿Los medios no deberían hacer parte de la guerra contra el narcotráfico evitando la difusión de los actos de los narcos?

Frida Hernández
México D.F., México



La información sobre actos violentos en una sociedad condenada a su multiplicación e intensificación, suele guiarse por algunos principios orientadores.

1.La violencia no puede convertirse en un espectáculo, para satisfacer la curiosidad y el morbo del público. En ese sentido, la publicación de imágenes macabras de muertos, heridos y actos violentos, destinada solamente al aumento de las ventas, pervierte la profesión y degrada a los receptores de la información.
2.Por tanto, la publicación de informaciones sobre la violencia no puede estar inspirada en el afán de hacer un negocio.
3.Estas informaciones, por consiguiente, cumplen su función de servicio al público cuando le muestran lo que está sucediendo, le explican por qué sucede, y le abren los ojos para ver el daño que sufre la sociedad en el presente y las consecuencias que tendrá en el futuro. Tal información no es, pues, respuesta para curiosos y morbosos, pero sí es aporte inteligente para hacer entender los hechos.
4.Además es una información que se convierte en un estímulo permanente para la acción. El receptor debe sentirse presionado por la pregunta sobre lo que él y la sociedad deben hacer para que la violencia no siga.
5.También caracteriza a una buena información, la solidaridad con las víctimas y la prioridad dada a su punto de vista
6.Por último es una información que pone en evidencia la necesidad de recuperar la dignidad que la violencia destruye. En el caso de la violencia del narcotráfico, aparecen como objetivos de los periodistas
•Denunciar la indignidad del ideal del dinero fácil
•Destacar el valor de la vida humana, de toda vida humana
•Provocar el rechazo del público al poder ostentoso que resulta del dinero mal habido y de la presión de las armas.

Documentación.

Evitar la exaltación de la violencia es informar desde las víctimas, no desde la perspectiva de los violentos. Y es también informar de aquello que los violentos no quieren que se sepa.

Un exceso de informaciones violentas o la intensidad de la información sobre la violencia pueden insensibilizar a los ciudadanos. La insensibilización trivializa la violencia, produce hastío social, vuelve indiferentes a las sociedades, enerva los mecanismos de respuesta ciudadana.

Hay que llamar a las cosas por su nombre. Llamar homicidios a todos los homicidios: a las muertes causadas por el terrorismo, a las muertes causadas por la violencia callejera, a las muertes mafiosas, a los parricidios más vulgares o a las muertes producidas como represalia por una violación.

Hay que llamar por su nombre a las matanzas de hombre y mujeres sin cambiar esta calificación en razón de su raza, de su edad, de su condición o de su indigencia.

Hay que llamar por su nombre a la tortura, esa particular perversión que convierte a un hombre en un instrumento de otro hasta profanar su conciencia.

Hay que llamar por su nombre a todas las formas de explotación del hombre por el hombre, por el Estado, o de un pueblo a manos de otro pueblo.

Hay un modo realista y comprometido de informar sobre violencia. Interesarse por los hechos violentos, pero también por las ideas y las alternativas en que pueda basarse la solución de los problemas sociales.

Unamuno acuño una expresión con la que pretendía sustituir una noción imposible: la noción de neutralidad. Unamuno llamó alterutralidad a la actitud que permite pensar por encima de intereses, bloques y fronteras físicas y mentales. El periodismo realista y comprometido tiene que ser también alterutral al informar sobre la violencia.

Carlos Soria.
La Ética de las palabras modestas. Universidad pontificia Bolivariana. Medellín 1994. Pp 144 a 147.

domingo 17 de enero de 2010

JON LEE ANDERSON EN PUERTO PRÍNCIPE

Publicado en New Yorker:


January 16, 2010
In the Streets of Haiti: Jon Lee Anderson
Posted by Amy Davidson
Jon Lee Anderson, who has reported for The New Yorker from Afghanistan, Iraq, and, most recently, Somalia, headed to Haiti soon after the earthquake hit on January 12th. This afternoon, I reached him in Port-au-Prince by text message. Here’s what he had to say:
How did you get into Haiti?
I flew to Santo Domingo and was put in touch with Angela Tejada, a Dominican woman who works with a number of N.G.O.s, by the Haitian filmmaker Raoul Peck. (Raoul was in Paris, trying to get here, too; I’d been introduced to him by the writer Russell Banks, who has a long connection to Haiti.) She picked me up at the airport with her daughter and another car driven by a nephew. They had collected a modest load of donated goods—boxes of crackers, some medicines, surgical gloves and wet wipes and some canned food—and wanted to make sure it got to people in need. We drove through the night to Haiti. When we got to the border, we were waved through by the Dominican military; on the Haitian side there were just a few men who swung open a gate—no passport control—and we drove to Port-au-Prince.
You arrived as the window of time in which trapped people can be expected to survive was closing. Is there still a sense of hope? Is the focus still on rescuing people buried by the quake?
There is hope, yes, and there are still days left for people to be found alive, believe it or not. I seem to recall a boy being found some eleven days after the Mexico City earthquake—long past when any other survivors were found. Every hour counts, of course, but there are now rescue crews around the city, and downtown today I was there as people jubilantly said two people had just been rescued nearby. But of course at this point most of those trapped are dead, there will be very few found alive; the hope and grief of the survivors, determined to find their trapped loved ones—and the sense of mission of the rescuers—will keep hopes alive for some days to come. It will be when the last rescuers go—when the relatives finally realize there is no hope left—that the full extent of loss will hit home, and the tragedy will reach its full dimension.
Is anyone thinking beyond the present day—about the future, about rebuilding, about still making their lives in Haiti?
People are concerned with the here and now; I have heard a lot of people say, however, “Haiti is finished. My country is over”—as if for them the future is over, too, and they must remake their lives elsewhere.
What sort of activity is there on the street? Can people move through the city, and, if so, where are they trying to go?
They are walking, walking everywhere, in all directions, constantly, a constant seething procession; they are homeless mostly, or coming and going from expeditions to find water or food and fuel, which they are carrying on their backs, in hands, on heads, and babies too, and also on the roads leading out of the city. Many people are leaving.
Where do people sleep at night?
In the street. On residential streets they use the whole street, families next to families, retreating to the verges during the days. Also in the median strips and the city’s parks. All of them have become little tent cities, crammed with people. At the general hospital—a scene of terrible suffering, the patients, some grievously wounded, are outside, along with dead bodies not far away.
Is there any sign that the Haitian government is functioning?
None that I have seen. Except for this: There are Haitian government trash trucks and I watched them pick up bodies from a half dozen places yesterday, and also dump several scores of bodies at a broken-wall section of the cemetery.
Have you seen American troops? How do the Haitians react to them?
I have not yet seen them. I have seen rescuers from Colombia, Germany, and Spain, and I have seen U.N. troops from everywhere—even the Philippines. The bulk of the American soldiers have yet to arrive, I believe—they will be, I think, heartily welcome, as right now Haiti needs a single strong and large force that can marshal others and help coordinate efforts on the massive scale needed. What is taking place is still piecemeal and insufficient.
We have heard reports of looting. Have you seen this, and who are the targets?
I saw some yesterday, it was hot and in the most devastated part of the city centre and there were a great number of young men scrambling over a building site, I could not see what for, and then running away with things. There was an air of violence. A young man came past holding a dagger in the air and what looked like a group, or small gang, with him, it seemed, to protect whatever it was they had pilfered or to stop anyone from thinking of taking it from them. I couldn’t see what it was. I was with two women in a car and it felt unsafe. I took the wheel at that point and drove us away. It had a mob potential that worried me.
You also covered the disaster of Hurricane Katrina. How does this compare?
The scale of the disaster is much larger in human terms, but very analogous in terms of its devastation to the life and psyche of a unique society. And of course I think the world is—or should be—watching to see how the “international community,” but particularly the U.S., handles this. There will be a before and after in the global consciousness because of this as yet unnamed great tragedy—just as there was, rightly so, for the world over Katrina. Because, again, what these two special places share is neglect by their governments, and with Haiti, despite everything that has been done, by the rest of the world. Haiti has been out of sight and of of mind for far too long; it is like a Lower Ninth Ward of almost 10 million people.
What are the challenges of reporting there? Are the biggest ones practical or emotional?
The biggest challenge is logistical. Because the infrastructure has been ripped apart, one’s immediate concerns are the same as everyone else’s—water, light, shelter, and security, and then communications to be able to work. Things like plastic bottles of water and flashlights become all important at this time. Food, strange as it may sound, becomes a secondary essential, after water.
As for the emotional impact of what I am seeing, it’s there, but nothing compared to the impact on those who lived through the quake and have lost people—to feel overcome feels an indulgence under such circumstances. It hits home when you come across someone weeping over a body just found, but the rest of the time it’s all about the basics of survival, of understanding what’s going on, of getting some water to drink, to comprehend what one is seeing—because so much of it is in an altered state, surreal, a waking horror.
What has surprised you?
The love of country. Or perhaps I should say the depth of and extent of that love. Yesterday, a Haitian man, looking out over his destroyed country, told me: “I have traveled, you know. I have been to Miami and Paris. But this is the country for me. I love my country, you know? That is why I always came back.”Read more: http://www.newyorker.com/online/blogs/closeread/2010/01/in-the-streets-of-haiti-jon-lee-anderson.html#ixzz0cvlpxEsm

viernes 15 de enero de 2010

HAITÍ

En Haití: ¿Dónde está el Premio Nóbel de la Paz? Ah, sí, solicitando más dinero para la guerra en Medio Oriente. ¿Dónde está la responsabilidad global de las grandes corporaciones multinacionales? Ah, ya entendí: esperando a que los muertos se conviertan en petróleo para ir por ellos. Las pilas de cadáveres son impresionantes, de seguir así, pronto serán piras de cadáveres. Espectáculo apenas digno del infierno global del siglo XXI, que deja en pañales lo narrado por Dante. En las circunstancias actuales de esa paupérrima nación, la más africana de América, cuyo gobierno cuando no es inexistente es dictador, corrupto e inepto, vale la pena plantear la disyuntiva: ¿es obligatorio "respetar su soberanía" y permitir que todo siga como hasta hoy, o debiera ser "invadido" con fines humanitarios?
Queda claro que Haití no interesa a las naciones poderosas ni a las grandes multinacionales, ya que su riqueza es inexistente frente a los intereses de los líderes de la postmodernidad. No solamente es una isla en el mar: es una isla en la globalidad.
Apenas hemos visto un poco de la tragedia en video, fotografía y noticiarios que manipulan la tragedia para hacer de ella un espectáculo macabro con garantía de raiting.
Hacemos nada; en nuestra agenda no entra ayudar a los infelices que allá están aspirando el olor a muerte de sus cadáveres.
Un café en Starbucks,: una mirada a la pantalla sintonizando CNN o a los narradores de pena ajena pagados por Televisa y Azteca; un comentario más perdido entre los del frío y del viento que tira ramas. Y de allí, a la rutina, a la nada.
La tragedia la reducimos a un tema más del día, no capitaliza en indignación y acción.
Que sean los gobiernos, que sean los demás, quienes resuelvan. La actitud de siempre, sea en Haití, Nueva York, Chiapas, sierra norte de Puebla o el centro de la ciudad de México.
Actuamos por condicionamiento: Si no me sucede a mí, entonces no es tragedia. Ésta es la indiferente actitud del ciudadano global promedio; una consecuencia de la deshumanización en la sociedad moderna donde el individualismo es la lógica.
A pesar de ello, todavía algo por hacer está en nuestras manos. Desde la oración hasta la acción solidaria en el acopio, el transporte, la presencia útil, la educación de los más jóvenes con valores solidarios para que el futuro sea de esperanza; todo ello es válido.
Lo que no vale es no indignarse, no llorar ante la imagen de un niño pequeño inerte, en el momento de ser apilado sobre docenas de cuerpos en alguna calle de Puerto Príncipe... no es permisible dejar de sentir que todos somos humanos.
Finalmente, lo sucedido es un recordatorio de nuestra infinita vulnerabilidad ante la fuerza de la Naturaleza. La soberbia enceguece, que esto sea una lección de humildad, de la que tan necesitados estamos hoy.


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En otro tenor, un comunicado de la oficina de vinculación con egresados de la UNAM resume algunos aspectos:


LA DEVASTACIÓN EN HAITÍ, OCASIONADA POR EL EPICENTRO CERCANO A LA REGIÓN MÁS POBLADA

Por su magnitud, este tipo de sismos genera réplicas y no se puede descartar la posibilidad de una de 6 a 6.5 grados en la escala de Richter, dijo Carlos Valdés González, jefe del Servicio Sismológico Nacional, adscrito al IGf de la UNAM• La cercanía entre el epicentro y la zona más habitada impidió que las ondas sísmicas se atenuaran antes de llegar a los residentes, dijo Jesús Antonio Pérez Santana, del mismo Sismológico• Es uno de los países más pobres del mundo, por lo que sus prioridades son más de supervivencia que de prevención de desastres, destacó Víctor Manuel Cruz Atienza, del IGf

El sismo que devastó a Haití tuvo su epicentro a sólo 15 kilómetros de Puerto Príncipe, la zona más habitada del país caribeño, lo que impidió que las ondas sísmicas se atenuaran antes de llegar a los pobladores, destacó Jesús Antonio Pérez Santana, responsable del área de Sistemas del Servicio Sismológico Nacional, organismo adscrito al Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.
Al respecto, Carlos Valdés González, jefe del Servicio Sismológico Nacional opinó que el de Haití no es un sismo muy grande; su magnitud de siete es considerada moderada, pero uno de los factores que lo hicieron catastrófico fue que se localizó muy cerca de la capital y a 10 kilómetros de profundidad.
Esa cercanía hace que la parte intensa del temblor haya sido percibida por más de un minuto, y esto, aunado a códigos de construcción no necesariamente adecuados, derivó en daños muy altos.
A su vez, Víctor Manuel Cruz Atienza, investigador del Departamento de Sismología del IGf, afirmó que por su geografía, Haití es sumamente vulnerable a la ocurrencia de temblores; sin embargo, desde hace unos 200 años no se había presentado un evento de esta naturaleza en la región.
Se trata de una de las naciones más pobres del mundo, y sus prioridades son más de supervivencia que de prevención de desastres, o de elaboración de un código de construcción que responda eficazmente a la ocurrencia de estos fenómenos naturales; a esto se debe, en gran medida, que haya sido tan devastador, consideró.
A este respecto, Valdés González señaló que es difícil saber si existen códigos de construcción. Puede que los haya y que sean estrictos, pero no observados, o que no existan.
El sismo, asociado a dos placas tectónicas
Cruz Atienza añadió que en Haití ocurrió un terremoto asociado al contacto de dos placas tectónicas, como suele suceder en la mayoría de los sismos; en este caso, se trata de la placa del Caribe, que está al sur de ese país, y la de Norteamérica.
Estas placas se desplazan horizontalmente una con respecto a la otra, de tal modo que, la del norte se desplaza hacia el oeste, y la del sur hacia el este. La ruptura que ocurrió está asociada a un sistema de fallas de corrimiento lateral hacia el sur de la isla, explicó.
Hasta el momento, se han suscitado alrededor de 15 réplicas mayores a los cinco grados en escala de Richter; no obstante, a pesar de ser de menor magnitud, éstas pueden ser peligrosas porque las estructuras están debilitadas, alertó.
Sobre este punto, Valdés González comentó que no se puede descartar la posibilidad de una réplica mayor, de 6 a 6.5 grados.
Cruz Atienza dijo que la magnitud es una medida objetiva de la dimensión del fenómeno, es decir, indica cuánta energía se liberó en el sismo, y se mide en la escala de Richter; en cambio, la intensidad se calcula en la escala de Mercalli, y sólo tiene sentido si se asocia a un lugar geográfico específico, porque revela el grado de destrucción; es decir, está vinculada a la vulnerabilidad de un asentamiento humano.
La magnitud del terremoto haitiano fue de siete grados y la intensidad se ha estimado de nueve, por la devastación de las construcciones más importantes de Puerto Príncipe, acotó.
El caso de México
Aunque el sismo de 7.0 grados fue de menor magnitud que el de 8.1 ocurrido en la Ciudad de México en 1985, los daños fueron mayores porque las ondas no disminuyeron su intensidad y llegaron a la superficie de la tierra con toda su fuerza, añadió Pérez Santana, también técnico académico del IGf.
En México, pese a los graves daños, las ondas sísmicas que llegaron al Distrito Federal fueron atenuadas por la distancia entre el epicentro, ubicado frente a las costas de Michoacán, y la capital del país.
“El sismo de Haití es un grado menos de magnitud, pero el epicentro estuvo prácticamente debajo de Puerto Príncipe, de ahí las consecuencias aún más dramáticas”, explicó.
Lo detectó el Servicio Sismológico Nacional
El temblor ocurrido en Haití se detectó en toda la red de monitoreo del Servicio Sismológico Nacional, señaló Pérez Santana.
“Además de la cobertura en nuestro país, colaboramos con un monitoreo de toda la región caribeña. Tenemos una estación en Quintana Roo, muy cerca de Cancún, que se comparte con otros territorios”, finalizó.

jueves 14 de enero de 2010

MERA OPINIÓN

Uno es lo que come.
Uno piensa según lo que lee.
Uno opina según lo que cree, lo que vive y lo que le interesa.
Uno tiene derecho a decidir y la obligación de respetar al que es diferente.
Uno tiene derecho a disentir y a ser uno mismo ¿ o no?
Yo opino: ¡¡¡VIVA LA FAMILIA TRADICIONAL!!!
Aunque en realidad debiera carecer del adjetivo "tradicional".

jueves 31 de diciembre de 2009

RAYUELA

Aproveché estos días de asueto para tomar café y releer Rayuela, de Julio Cortázar.
Hace 22 años lo leí, bajo recomendación de mi compañero José Isidro Quintana (Diente fino, le decíamos en la ENEP Aragón, hoy FES, mientras estudiábamos la Licenciatura en Periodismo). En aquél tiempo opté por leerlo de corrido hasta el capítulo 56. Ahora lo estoy leyendo con base en el recorrido sugerido por la tabla que viene al principio del libro, iniciando por el capítulo 73.
En aquellos días comprendí el 20 % del texto, creo yo, a pesar de que hice lo posible por entender lo más posible. Ahora, ese 20 % ya no es, en su lugar quedó un 20 % de comprensión de otros temas, de otro enfoque de la vida.
En aquellos días era un muchacho que recién había dejado la tetez del adolescente y me había convertido, modestia aparte, en un soltero fuerte, optimista, noviero, sano, exitoso, carismático... tenía 21 años de edad; una vida por delante, diría mi padre, quien murió hace seis años.
Ahora soy casado desde hace poco más de una década, con dos hijos de 11 y ocho años de edad, uso anteojos para la miopía, hace poco más de un lustro tuve aviso de infarto, estoy perdiendo el cabello y una panza de sapo amenaza en convertirse en decoración permanente de mi abdomen si no tomo cartas en el asunto del ejercitamiento corporal. En enero de 2007 tuve un ataque de ácido úrico que inmovilizó con efímeras rodillas de tamaño melón fresco mis queridas piernas, durante dos días.
La vida de los personajes de Rayuela no ha cambiado, evidentemente son las mismas palabras, enunciados y párrafos. Es mi mismo ejemplar desde hace 22 años, los subrayados con marcatexto amarillo fluorescente desaparecieron, pero quedan todavía las anotaciones con bolígrafo, al margen de algunas páginas. De allí obtuve en alguna ocasión frases para aderezar cartas a alguna novia mía; también refriteé algunos párrafos para trabajar algún texto en la Universidad o en la editorial en que publicaban reportajes míos a principios de los noventa.
Las hojas del ejemplar ya han amarillado. Alguna vez escribí en esas páginas un texto en hiragana, fue alguna frase para el amor de aquellos días. Dejé de estudiar japonés hace también 22 años. Así que ahora, paradójicamente, mi propio escrito en un libro es más misterioso que lo hecho por el autor... necesito encontrar mis silabarios de hiragana y katakana entre los apuntes de cuando el Sensei Haneda me dio clases en el CELE de Ciudad Universitaria en un otoñal 1987, para entender mi texto...
En fin, ahora Rayuela me dijo algo diferente, ideas, emociones, sabores y sinsabores que aquella vez ni siquiera avisté. Me pregunto si esto me pasará con todos los libros que una vez leí y que pudiera volver a abrir. No sé si sería terrible o maravilloso confirmar que el mundo que hoy veo, desde los mismos libros de ayer, ya no es, o que soy yo el que ya no es. Es como si hoy dialogara con el muchacho que fui hace 22 octubres, tomando como referencia o mero pretexto a los personajes de Cortázar.
Hoy es el último día de 2009, del año siguiente no sé qué pasará... los días son menos ligeros. Hoy es un día todavía con luz, pero la noche ya va a iniciar. Al finalizar este blog iré a preparar una taza de café previo a la cena de Año Nuevo, que compartiré con mi esposa e hijos, mi hermana, mi madre y mi sobrino; deseo infinitamente que haya muchas cenas más así, cada noche... Algunos amigos míos, tampoco mi papá, no están ya para abrazarlos; me gustaría hacerlo.

"-¿Cómo vas a hacer el café en la oscuridad?
-No sé- dijo la Maga. Removiendo unas tazas-. Antes había un poco de luz."


Quiero tomar café con la luz de cada amigo mío, de cada familiar. Espero que su luz siga mucho tiempo. Este año deseo releer otros libros y tomar café.

viernes 25 de diciembre de 2009

NAVIDAD EN PASEO DE LA REFORMA

El famoso árbol de Navidad más alto del mundo, recurso publicitario exitoso, aunque efímero... en Paseo de la Reforma, ciudad de México.

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jueves 17 de diciembre de 2009

A GOZAR, QUE EL MUNDO SE VA A ACABAR...

Esta nota es más importante de lo que creemos, más allá de que las buenas conciencias se escandalicen, la doble moral se sonroje o los liberales festejen:


Empresa irlandesa crea 'vibrador ecológico': no usa pilas
Este vibrador funciona sin pilas, gracias a un mecanismo que se recarga mediante una manivela plegable disimulada en la base del juguete.

AFP
Publicado: 17/12/2009 13:04

Dublín. Mientras la cumbre de Copenhague busca un acuerdo para salvar al planeta de los devastadores efectos del calentamiento climático, una pequeña empresa irlandesa ha decidido aportar su contribución con lo que presenta como el primer vibrador ecológico.

La industria mundial de los sex toys (juguetes eróticos), de un volumen de más 10 mil millones de euros (14 mil 300 millones de dólares) anuales según las estimaciones, consume una montaña de pilas, muchas de las cuales no se reciclan.

Chris y Janice O'Connor, fundadores de Canden Enterprises, piensan haber encontrado una solución más verde: el Earth Angel (Ángel terrestre). Este vibrador funciona sin pilas, gracias a un mecanismo que se recarga mediante una manivela plegable disimulada en la base del juguete.

"Basta con desplegarla y cargarlo girando de esta manera", explica la señora O'Connor. "Al cabo de cuatro minutos, hemos producido suficiente energía para obtener 30 minutos de vibraciones máximas".

El Ángel terrestre, del que se ha vendido un millar de ejemplares a un precio de 70 euros (100 dólares) desde abril pasado, está compuesto únicamente de materiales reciclables. Los O'Connor esperan que permitirá a los aficionados disfrutar con sus juguetes sexuales mientras protegen el medio ambiente.

"Queremos cambiar la forma en que la gente ve los juguetes para adultos y más generalmente todo el sector de entretenimiento para adultos", explican.

"Hemos querido crear un sex toy respetuoso con el medio ambiente que guste a todos los consumidores", agregan.

"Cada sector industrial tiene la obligación de hacer todo lo posible para reducir los efectos del cambio climático y con esta nueva tecnología esperamos que otros nos seguirán y buscarán nuevas maneras de concebir sus productos", añadieron.

Chris O'Connor, que puso a punto la tecnología que permite a su sistema conservar energía, estima que podría aplicarse a otros aparatos como los cepillos eléctricos.

Como en la pudorosa y católica Irlanda fabricar un objeto como éste habría sido imposible, el vibrador ecológico está producido por una empresa inglesa y fabricado en China.

Pero los O'Connor, ambos católicos practicantes, están convencidos de que el cielo está de su parte.

"Muy sinceramente, ¿por qué no querría Dios una cosa que es ecológica y no causa ningún daño al medio ambiente?, se pregunta Chris.

Tomado de La Jornada, 17 de diciembre de 2009: